
"La primera semana recuperó dos trabajos que habrían quedado sin facturar"
Problema: control manual, conocimiento en la cabeza del dueño, partes sin facturar
Miguel lleva 22 años en el sector. Conoce cada tornillo de cada obra que ha hecho. El problema es que ese conocimiento vive solo en su cabeza.
Cuando el equipo crece a ocho instaladores, empieza a perder el control. Los operarios le llaman para preguntarle dónde está el stock. Él les responde desde la siguiente obra. Los partes de trabajo se anotan en papel, o no se anotan. Al final del mes, Miguel pasa tres tardes reuniendo hojas sueltas, recibos de compra y mensajes de WhatsApp para montar las facturas. Línea a línea. Comprobando precios. Rezando por no haberse olvidado de nada.
Un mes descubrió que había instalado material que no llegó a facturar. No supo cuánto. No lo supo nunca.
Hoy sus instaladores graban un audio al terminar cada trabajo. Treinta segundos describiendo qué hicieron y qué materiales usaron. Ese audio se convierte automáticamente en un parte de trabajo dentro de su sistema de gestión: el stock se descuenta, la factura se genera con los precios actualizados, y Miguel recibe un resumen al final del día.
La primera semana recuperó dos trabajos que habrían quedado sin facturar. Al mes siguiente, sabía por primera vez en años cuánto ganaba exactamente por cada tipo de instalación.


